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Alarcos constituye en la actualidad uno de los conjuntos arqueológicos más espectaculares de la región, no sólo por su extensión de 33 ha. de espacio intramuros sino también por la importancia de sus restos ibéricos y medievales.
Los vestigios arqueológicos evidencian la ocupación humana del cerro, desde la Edad del Bronce hasta la Plena Edad Media, con un largo periodo intermedio de despoblación en épocas romana y visigoda.
Los trabajos de excavación y restauración, que se vienen realizando en el yacimiento desde 1984, han permitido recuperar un sector de la trama urbana de la Ciudad Ibérica, así como buena parte de la muralla y de los Castillos Medievales.
Imagen de la ciudad íbera, con la muralla medieval al fondo
Alarcos fue escenario de una de las batallas más significativas de la Edad Media peninsular: la que enfrentó a Cristianos y Almohades en 1195, cuyos restos, descubiertos ahora, forman un conjunto de armas único.
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